
Odeon No.7681 B – Roberto Chanel & Osvaldo Pugliese & su Orquesta Típica – Consejo De Oro – 1946
Origen Archivo: Youtube (argentinatangodj)
Compositor: Agustín Magaldi
Autor: Arquimedes Arci (Arquímedes Arcidiácono)
Fecha de Grabación: 27/02/1946
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: Odeon
Disco: No.7681 B
Matriz: 15332
Fuente(s) Información:
Reseña: Osvaldo Pugliese
Poco después, ya en un conocido café del Centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Paquita Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.
Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango “Recuerdo”, el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco Sartoris para pagar los pasajes de regreso.
Observaciones: Marbete: https://tango.info/02480002709107
Letra:
Yo era un purretito cuando murió mi viejo, Fue tanta la miseria que mi viejita y yo, Comíamos llorando el pan amargo y duro Que en horas de miseria mi mano mendigó. Mi pobre viejecita, lavando ropa ajena Quebraba su espinazo al pié del piletón, Por míseras monedas con que calmaba apenas Las crueles amarguras de nuestra situación. Fui creciendo a la bartola y en mis años juveniles Agarré por el camino que mejor me pareció, Me codié con milongueras, me atoré con copetines Y el mejor de mis amigos cuando pudo me vendió. De engreído me hice el guapo, me encerraron entre rejas, Y de preso, ni un amigo me ha venido a visitar, Sólo el rostro demacrado y adorado de mi vieja Se aplastó contra la reja para poderme besar. Por eso compañeros, por tantos desengaños, No me convence nadie con frases de amistad; Hoy vivo con mi madre, quiero endulzar sus años Y quiero hacer dichosa su noble ancianidad. ¡Me siento tan alegre junto a mi madrecita! Es el mejor cariño que tiene el corazón; Ese sí que es un cariño que nadie me lo quita, Cariño que no engaña ni sabe de traición. A usted, amigo, que es tan joven, le daré un consejo de oro Deje farras y milongas... que jamás le ha de pesar, Cuide mucho a su viejita, que la madre es un tesoro, Un tesoro que al perderlo, otro igual no ha de encontrar. Y no haga como aquellos que se gastan en placeres Y se olvidan de la madre, ni le importa su dolor; Que la matan a disgustos y recién cuando se muere, Se arrepienten y la lloran y comprenden su valor.
