ANSELMO ALFREDO AIETA

Anselmo Aieta, “El Brujo del Bandoneón”, fue un excelente bandoneonista instalado en la tradición de la Guardia Vieja, con un marcado acento orillero y excelentes dotes para la improvisación, de la que nacían espontáneas y bellas variaciones. Se consideraba digno heredero de la línea estilística nacida de sus maestros: Arolas y Esposito. 

Como compositor, cabría destacar dos aspectos: su facilidad para recrear melodías, muchas de ellas extraídas de motivos populares, y su marcado autodidactismo. Nunca quiso aprender los rudimentos del solfeo y, hasta sus últimos días, se vio obligado a requerir de otros músicos para que llevaran sus composiciones al pentagrama; su amigo Charlo fue el encargado de hacerlo en su primera y más prolífica etapa. Se habla de unas trescientas composiciones, de las que apenas hemos llegado a compilar poco más de doscientas (que adjuntamos mediante un link a este estudio). 

Nació el 5 de noviembre de 1896 en Buenos Aires, en una casa del Parque Lezama, perteneciente al barrio de San Telmo, muy cerca de Barracas. Anselmo Alfredo nació en el seno de una familia obrera; sus padres eran inmigrantes italianos de Calabria. Era el penúltimo de once hermanos. Desconocemos si su infancia fue feliz, pero es seguro que estuvo marcada por las penurias y las estrecheces. Antes de dedicarse profesionalmente a la música, desempeñó diversos oficios: operario en la fábrica de cigarrillos “Piccardo”, lustrador de calzado, vendedor de diarios, distribuidor de telegramas, cadete, mandadero… 

Su primer contacto con el fuelle fue a muy corta edad. Su hermano Ricardo -quien nunca se dedicó a la música, y al cual Anselmo tomó prestado el nombre para convertirlo en pseudónimo con el que firmar algunas partituras- había recibido una concertina como pago de una deuda, la cual tenía abandonada en el ropero. Anselmo Alfredo la tomaba prestada a hurtadillas para iniciarse en el instrumento, hasta que pudo ahorrar y comprarse un bandoneón propio. A los diez años de edad, ya se desempeñaba como un consumado ejecutante.

De niño admiraba a Arolas, a quien escuchaba en un café de San Telmo, en la esquina de Cochabamba y Piedras. En ese mismo café, por indicación del propio Arolas, pasó a sustituir al Tigre, cuando este se fue con Firpo a tocar al Armenonville, iniciándose así su aventura como profesional. Se perfeccionó como bandoneonista bajo el amparo de Luis Bossi y de Esposito, y, por mediación de este, integró un conjunto que debutó en el Luna Park de la calle Corrientes, junto a las guitarras de Rafael Iriarte y Virgilio Carmona, en los carnavales del antiguo Luna Park. Antes de la década de los 20, en torno a 1913, se tiene también noticia de que integró un trío junto a Agustín Bardi al piano y Ricardo González “Muchila” a la guitarra, trío en el que sustituía a Graciano Leone al bandoneón. Esta formación actuaba en cafetines como el “Botafogo” o el “Buseca” por la zona de Avellaneda. Después trabajaría esporádicamente en formaciones junto a músicos como: Eduardo Monelos, Carlos Marcucci, Rafael Tuegols, José Servidio, Luis Bernstein, Roberto Goyeneche… 

 En 1919 -quizáS en 1918- se presentó, por recomendación de su amigo Rafael Tuegols, a los bailes de Royal. Canaro le hizo prueba y, tras escucharlo, lo contrató. Aieta colaboraría hasta 1923 en distintas formaciones amparadas por Francisco Canaro, la última de ellas dirigiendo una orquesta en el cabaret del casino.  

 

En 1921, Delfino lo convocó para que participara en el sainete teatral “Cuando un pobre se divierte” de Alberto Vaccarezza. Aieta alcanzó un éxito notable interpretando solos de bandoneón.

 

Cuando en 1923 se desligó de la orquesta de Canaro, comenzó a reclutar músicos para integrar formaciones bajo su nombre.  

 

 

En 1925, integró la Orquesta Típica Paramount, que debutó en el cine del mismo nombre, junto a Alfredo Mazzeo y Juan D’Arienzo en violines, Ángel D’Agostino, primero, y Alfonso Lacueva, después, al piano, y José Puglisi en contrabajo. 

Es importante destacar que, a mediados de la década de los veinte, eran tres las orquestas que congregaban más adeptos: la de Canaro, la de Firpo y la de Pacho. Los gustos irían cambiando conforme avanzaba la década, siendo las orquestas de De Caro, Maffia y Aieta las más aclamadas y con hinchadas más numerosas. 

 

Es en este año de 1925 cuando hace sus primeras grabaciones para el sello Electra, en total 14 tangos bajo la denominación de “Orquesta Típica Anselmo Aieta” con la participación de los siguientes músicos: Juan Navarro, luego reemplazado por Luis Moresco, en bandoneón; Luis Visca en el piano; Juan D’Arienzo en primer violín; Luis Álvarez Cuervo, reemplazado por José Cacopardo en segundo violín; y Nicolás Corletto, reemplazado por Luis Adesso, al contrabajo. 

Horacio Ferrer deja constancia de un sexteto bajo la dirección de Aieta en 1926 con la siguiente formación: Aieta y José Navarro en bandoneones, D’Arienzo y Juan Cuervo en violines, Luis Visca en el piano, y Alfredo Corletto al contrabajo. 

En 1928, nació su propio conjunto, “Aieta y sus Ases”, debutando en el Cine Hindú, calle Lavalle. En octeto al que llamó “Aieta y sus Ases”: lo integraron Polito o Luis Visca en el piano; Mazzeo, Cacopardo y Juan D’Arienzo en violines; Aieta, Moresco y Navarro, también en bandoneones; Pucherito Adesso en contrabajo, y  Amour Naya como chansonier. Encontramos referencias de actuaciones bajo esta denominación, “Aieta y sus Ases”, hasta el año 1933. 

 

Es necesario hacer constar que, al igual que otras figuras del tango, aprovechó su popularidad para mantener hasta tres orquestas simultáneamente bajo su dirección y denominación, actuando en distintas salas de la capital. Podía encontrársele en el Café Nacional de la Calle Corrientes, en el Germinal, en el Guaraní, en el Marzotto… 

Entre 1930 y 1931, la “Orquesta Típica Anselmo Aieta” grabó 26 temas para el sello Columbia: 21 tangos, 3 valses y 2 rancheras; la mayor parte de los temas instrumentales y algunos con Luis Scalón como estribillista. La orquesta para estas grabaciones estaba compuesta por: Anselmo Aieta y Gabriel Clausi en bandoneones, Gulderico Fernández al piano, Juan Pedro Castillo y José Domínguez Salghes en violines, Luis Bernstein, reemplazado posteriormente por Juan Tuegols, al contrabajo. 

En la década de los 30, Aieta, con dificultad, vio cómo sus formaciones orquestales perdían pujanza frente a propuestas más vanguardistas y acordes con los nuevos tiempos. Aun así, seguiría actuando en cines, salas y escenarios varios, así como en radios. Encontramos múltiples referencias de sus contratos radiofónicos: 1933 Radio Pueblo, 1934 Radio General Bahía Blanca, 1936 Radio Stentor, 1938 Radio Callao y Radio París, 1939 y 1940 Radio Belgrano… 

  

Anselmo Aieta participó en dos películas: “Los locos del cuarto piso” y “El Forastero”. 

En 1953, “Anselmo Aieta y su Quinteto Típico” grabó 11 temas para el sello TK: 8 tangos, 2 milongas y 1 vals. El quinteto estaba formado por: Anselmo Aieta en bandoneón, Armando Baliotti en piano, Raúl Kaplún y Orestes Zungri en violines, y Luis Adesso al contrabajo. 

Anselmo Alfredo Aieta falleció el 25 de septiembre de 1964 en Buenos Aires. 

Anselmo Aieta como compositor exige un apartado especial, al margen de su biografía. Su inspiración provenía fundamentalmente de motivos populares, pequeñas melodías que escuchaba y luego daba forma bien al piano o, preferiblemente, al bandoneón. Después, otros serían los encargados de llevarlas al pentagrama. Compuso, como ya mencionamos, unos 300 temas; en su mayoría tangos, pero también valses, milongas, rancheras, pasodobles, zambas… Y algún que otro fox-trot e incluso una tarantela napolitana. 

En 1912, con apenas 16 años de edad, compuso su primera pieza: un tango titulado “La Primera sin Tocar”. En 1921 llegó su primera colaboración con Francisco García Jiménez. Aieta, por entonces, entabló amistad con el poeta al coincidir en una milonga del Orfeón Español de la calle Piedras. De aquella reunión nació una amistad y un diálogo artístico: Aieta defendía que los tangos necesitaban de una letra que los hiciera perdurar en la memoria de las gentes; García Jiménez, que no dudaba de aquel comentario, opinaba que las letras surgían al abrigo de las melodías, y no al revés. Así que cuando Aieta le solicitó una letra, el poeta le pidió una melodía sobre la que inspirarse. Poco tiempo después, y como consecuencia del fallecimiento de su madre, Anselmo Alfredo compuso una triste melodía en su memoria, a la que Francisco García Jiménez añadió una inspirada letra, y el tango fue finalmente titulado “El Huérfano”, tango que Gardel grabaría al día siguiente de escucharlo en el Casino Pigall, donde Aieta actuaba. Gardel acabaría grabando 17 temas de Aieta. 

El binomio Aieta-García Jiménez sería uno de los más fructíferos y exitosos de la historia del tango. Ambos firmaron en torno a cincuenta partituras. Aieta compondría con otros letristas, y el poeta lo haría con otros compositores, pero quizás el fruto de esa colaboración sea la cúspide artística de ambos. La simbiosis de la música y la letra alcanzó altísimas cotas de calidad en las manos de ambos. 

Anselmo Aieta firmó bajo pseudónimos como Ricardo Aieta, Pepe Soles y Lagaña algunas de sus composiciones. 

Planilla Discografica:

Discografía Anselmo Alfredo Aieta

Planilla Composiciones:

Composiciones Anselmo Alfredo Aieta