
Odeon No.55130 A – Alberto Morán & Osvaldo Pugliese & su Orquesta Típica – Y Mientes Todavía – 1950
Origen Archivo: Youtube (Grammophonics – 78Upm)
Compositor: Luciano Leocata
Autor: Abel Aznar
Fecha de Grabación: 1950
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: Odeon
Disco: No.55130 A
Matriz: 17732
Fuente(s) Información:
Reseña: Osvaldo Pugliese
Poco después, ya en un conocido café del Centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Paquita Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.
Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango “Recuerdo”, el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco Sartoris para pagar los pasajes de regreso.
Observaciones:
Letra:
No mientas, te lo ruego. Dejame, te lo pido Dejame que yo siga viviendo como estoy, Bastante mal me has hecho, bastante ya he sufrido Habiéndote querido con todo el corazón. No es cierto, no me quieres. No bajes la cabeza Yo sé que son de pena los besos que me das, Alguno te habrá dicho: “Se muere de tristeza” Por eso que has venido, ¡De lástima, nomás! Las noches que he pasado Pensando que volvías, Los días y los días Así, con mi dolor. Entonces con las manos Apretando el corazón, Lloraba y te llamaba En mi desesperación. Hoy vuelves, pero tarde Y mientes todavía, ¡Qué infame y qué cobarde! Te ensañas con mi vida Que es una maldición. No sigas... ¿No comprendes que oírte me hace daño? Que hieren tus palabras lo mismo que un puñal, Ahora te arrepientes, después de todo un año Que pudo tu cariño ahorrarme tanto mal. ¡Dejame! ¡No te acerques! ¡No ves cómo me miras! ¡Qué pena hay en tus ojos, qué enorme compasión!, Alguno te habrá dicho: “Tal vez unas mentiras alegren todavía, su pobre corazón”
