RCA Victor No. 68-0467-A – Armando Laborde & Juan D’Arienzo & su Orquesta Típica – Un Alma Buena – 1952
 

Origen Archivo: Youtube (Argentinatangodj)
Compositor: Aquiles H. Aguilar
Autor: José María Contursi
Fecha de Grabación: 12/11/1952
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: RCA Victor
Disco: 68-0467-A
Matriz: S00242
Fuente(s) Información
Reseña: Armando Laborde.
A partir de 1940, D’Arienzo tuvo dos cantores emblemáticos. Uno fue Alberto Echagüe, con un repertorio profundamente dramático, por momentos rozando lo ridículo y, en otros casos, humorístico y arrabalero.

El otro, Armando Laborde, un excelente cantor de grandes condiciones innatas, afinado y con un timbre agradable, del que muchos se han preguntado qué hubiera pasado si este hubiera intervenido en otras orquestas, más elaboradas y de ritmo más pausado. Pero lo cierto es que el ritmo de D’Arienzo lo atrapó y en esto tuvo mucho que ver el éxito de la orquesta y la buena paga. Hasta tal punto que en dos oportunidades se retiró para buscar otros rumbos y regresó. Sus retornos a la orquesta fueron acogidos con beneplácito ya que cantor y director se necesitaban mutuamente. TodoTango.
Observaciones: Con estas grabaciones presentadas, por su temática – la mujer, el amor y el desamor, la ilusión y la la decepción, etc.- queremos invitar a que visiten el sitio www.querube.es, dedicado a música de diversos géneros, en general diferentes al tango, como boleros, sones, baladas y otros.

Letra:

 
Como el grito de un puñal
Clavándose en la piel,
Y que llega al corazón
Con saña criminal,
Fue la voz que me contó
La dramática verdad,
Cuando dijo sin saber
Que aumentaba mi agonía:
“Pobrecita, se durmió”...
Se pobló mi soledad
Con duendes de dolor,
Y sin lágrimas grité
Tu nombre y mi rencor.
 
Vine y no debí venir
Enloquecido de pena,
Nadie me conoce aquí
Dirán: ¡Es un alma buena!
Quién de los que gimen a tu lado,
Quién de los que imploran
Y te rezan y te lloran y te besan
Te adoró desesperado...
Nadie más que yo.
 
Ante el cristo que está ahí,
Guardando su quietud,
Me arrodillo a suplicar
Por todo lo que fui,
Por las noches que pasé
Por lo mucho que sufrí.
Por tus ojos ya sin luz
Te suplico me perdones,
Por lo mucho que lloré.
 
Es el grito de un puñal
Clavándose en la piel,
La impotencia de querer
Besarte y no poder.

Fuente Letra:  HermanoTango.