
Decca No.21133 B – Agustín Irusta & Orquesta de Terig Tucci – Recordando -1940
Origen Archivo: FronteraLibrary
Compositor: Carlos Gardel/Terig Tucci
Autor: Alfredo Le Pera
Fecha de Grabación: 4/15/1940
Lugar de Grabación: New York
Sello: Decca
Disco: No.21133 B
Matriz: 67546 B
Fuente(s) Información:
Reseña: Terig Tucci.
Fue un grande y entusiasta colaborador de todos los artistas argentinos que actuaron en Nueva York: a Azucena Maizani la secundó en la película Di que me quieres, a Agustín Irusta en grabaciones, a Armando Barbé, a Daniel López Barreto, etc.
En 1969 publicó el libro Gardel en Nueva York, de cuya página 182 extraemos esta sabrosa anécdota: «Suena el teléfono a las tres de la mañana. Medio dormido levanto el receptor y oigo la voz de Gardel que me dice con evidente satisfacción: «Che viejo, acabo de encontrar una melodía macanuda para el tango “Por una cabeza”». Y procedió a cantármelo ipso facto. No sé si sería porque todavía no me había despertado del todo, que al oír por teléfono el fruto de su inspiración, ni la melodía ni la letra me hicieron mucha impresión; y así se lo dije. Algo amoscado Gardel me contestó con su fina ironía: «Mirá Beethoven, vos te quedás con tus corcheas y semifusas, pero no te metás conmigo en asuntos de matungos». TodoTango.
Observaciones:
Letra:
La llama alienta en la chimenea Y el crepitar de leñas encendidas, Hoy me atormentan como llagas de fuego Reabren en mi alma hondas heridas. La llama loca, corre y piruetea Y en el delirio de la noche oscura, Reviven años de intensa amargura Que tristes me acompañan en mi soledad. Crepitan las leñas, revive el pasado Del fondo del tiempo como una visión, Y me trae el viejo perfume añorado De la que fue un día mi sola ilusión. Crujen las leñas, la llama agoniza Mis manos persiguen aquella visión, En vano se alargan, no hay más que cenizas Ceniza en las leñas y en mi corazón. Llevé las estrellas de tus claros ojos Diáfana luz de sempiterna andanza, Que allá en la ruta de mis años mozos Fue mi suspiro, fue mi esperanza. Ahora mi senda llena está de abrojos Mi vida mustia ya no tiene llantos, Y el corazón zozobra de quebrantos Al verme avergonzado de mi ingratitud.
