Odeon No.55330 A Alberto Morán & Osvaldo Pugliese & su Orquesta Típica – Que Nunca Me Falte – 1950




Origen Archivo: Youtube (Cantando Tangos)
Compositor: Héctor Morales
Autor: Héctor Marcó
Fecha de Grabación: 1951
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: Odeon
Disco: No.5330 A
Matriz: 18291
Fuente(s) Información
Reseña: Osvaldo Pugliese

Poco después, ya en un conocido café del Centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Paquita Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango “Recuerdo”, el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco Sartoris para pagar los pasajes de regreso.









Observaciones:
Letra:
La tormenta de los años ha blanqueado tu cabeza
Madrecita de ojos vivos que suspiras para mí,
Y ha llegado Santa Rosa, que es el día de tu santo
¡Y yo quiero darte un beso como nunca te lo di!
Los jardines son regados por el hada vaporosa
Viene ya la primavera, otro invierno sucumbió,
Y en el mundo, madre mía, todo se viste de rosa
Cual si cantara tu nombre como feliz canto yo.
Que nunca me falte tu tierna caricia
Mi vida precisa sentir tu calor,
Que nunca me falte la luz de tus ojos
Que aclaran mis noches de cruento dolor...
Que nunca me falte tu voz de consuelo
¡Oh, madre querida!... ¡Tú alivias mi mal!
Porque te aseguro, si llega ese día
También con tus alas quisiera volar.
Noble cabecita blanca como pedazo de luna
Que iluminas mis tinieblas y a mi pecho das calor,
No sabés cómo te quiero, tú eres toda mi fortuna
Y mis horas son felices bajo el manto de tu amor.
Y en el beso conmovido que en tu frente deposito
A Dios quedo agradecido... lleno de felicidad...
No hay cariño como el tuyo y tu amor es infinito
Pues tu nombre, madre mía, es amor de eternidad.



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