Odeon No.55310 A Enrique Campos & Francisco Rotundo & su Orquesta Típica Llorando La Carta – 1951

Colección: Youtube (Mac NOMURA)
Compositor: Juan B.Fulginiti
Autor: Juan B.Fulginiti
Fecha de Grabación: 10/09/1951
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: Odeon
Disco: No.55310
Matriz: 18154
Fuente(s) Información: .
Reseña: Francisco Rotundo.
Luego de los carnavales de 1949, Rotundo seguía con la idea de incorporar a una figura consagrada. Le sugiere a Rossi tentar a Floreal Ruiz en pleno éxito con Aníbal Troilo. Parecía imposible concretarlo pero luego de varias reuniones lo convenció a Floreal, con una propuesta de $ 100.000, parte de ello sirvió para indemnizar a Troilo y a la RCA-Victor. Además de ese dinero, firmaron un arreglo de $ 3000 por mes durante 40 meses.

En julio de 1948, Floreal Ruiz abandona a Troilo y debuta en octubre con Rotundo. La orquesta a partir de ese momento pasó de hacer tres shows por mes a más de veinte, en los mejores cabarets. También llegó la radio y la época de los éxitos discográficos. La excelente campaña de Floreal con Rotundo se desarrolló desde 1949 hasta 1957, quedando grabados 25 temas, algunos de gran suceso como “Un infierno”, “Melenita de oro”, “Infamia”, “Esclavas blancas”.

En 1952, Rotundo produce un nuevo impacto comercial con la contratación de Enrique Campos, quien logra desarrollar con Rotundo una de las etapas más brillantes de su carrera, dejando grabadas obras de antología como los tangos “Libertad”, “Llorando la carta”, “Ebrio”, y quizás la más perfecta interpretación a dúo, con Floreal Ruiz del vals de Charlo y José González Castillo, “El viejo vals”, récord de ventas. TodoTango
Observaciones:

Letra:

Ni los meses ni los años, con sus locas fantasías
Ni el placer con sus encantos donde el alma adormecí,
Nada de eso ha conseguido que olvidara todavía
Del pasado, su recuerdo... tan amargo para mí...
Al amigo y al extraño fui mostrándole la hilacha,
Les lloré tanta miseria sin hacerles comprender
Que pedía por el hecho de quebrar la mala racha
Que a mi lado la desgracia te hizo un día conocer.
 
Cuántas noches en que mi alma melancólica y sombría
Recordaba tu pasado que era un canto de placer,
No podía conformarme de pensar que al otro día
No tendrías tan siquiera ni un bocao para comer,
Y con tal que no volvieras a vender tus dulces besos
Ni saberte manoseada por la inmunda bacanal
Para vos, que eras mi gloria, mendigaba algunos pesos,
Sin pensar que a cambio de eso... me ibas a pagar tan mal.
 
Pasó el tiempo y una noche, cuando el brillo de sus galas
Nuevamente la fortuna desplegó en tu corazón,
Fui a tu puerta, porque estaba muy enfermo y en las malas
Y esa puerta la cerraste ante mí sin compasión.
Quedé mudo... No podía creer que vos, la compañera,
Por quién tanto, en otro tiempo, hasta el nombre me empeñé,
Ni jugando llegarías, a mostrarte tan rastrera...
Y entre lágrimas de sangre, tu desprecio, perdoné.
 
Pero... como todo llega a su término en la vida,
Donde nada es duradero, ni la dicha ni el pesar,
Yo también al fin de cuentas, conseguí cerrar la herida
Que el puñal de la miseria, en mi pecho hizo sangrar.
Y de allí que si algún día, la desgracia pretendiera
Tironearte pa´ que caigas otra vez en el barrial,
No olvidés que en lo más hondo de mi vida amarga y fiera
Tendrás siempre un rinconcito, aunque te has portao tan mal.
Hermanotango