Brunswick No.1620 A – Agustín Magaldi – Llorando La Carta – 1929
Origen Archivo: gonefishingwithfriends
Compositor: Juan Bautista Fulginiti
Autor: Juan Bautista Fulginiti
Fecha de Grabación: 1929
Lugar de Grabación: Buenos Aires, Argentina
Sello: Brunswick
Disco: No.1620 A
Matriz:
Fuente(s) Información Discografía Agustín Magaldi.
Reseña: Agustin Magaldi.
Los tangueros tradicionales de su época no lo querían, por no responder a los cánones precisos del fraseo gardeliano y los vanguardistas tampoco, ya que su estilo no se correspondía con la renovación que gestaban. Pero ambos reconocían la belleza de su voz y la calidad de su interpretación.

Sin embargo los sectores más humildes de la ciudad y del interior del país lo veneraban, hasta tal punto que su popularidad y su fama crecieron vertiginosamente y es al día de hoy que sus fanáticos lo consideran al mismo nivel del Zorzal Criollo.

¿Cuál es la explicación de este fenómeno? Si buscamos por su voz y su técnica sacamos la conclusión que la primera era brillante y caudalosa, y que la segunda era perfecta, afinada, representativa de la escuela italiana de canto. TodoTango.

Observaciones:

Letra:

Ni los meses ni los años, con sus locas fantasías
Ni el placer con sus encantos donde el alma adormecí,
Nada de eso ha conseguido que olvidara todavía
Del pasado, su recuerdo... tan amargo para mí...
Al amigo y al extraño fui mostrándole la hilacha,
Les lloré tanta miseria sin hacerles comprender
Que pedía por el hecho de quebrar la mala racha
Que a mi lado la desgracia te hizo un día conocer.
 
Cuántas noches en que mi alma melancólica y sombría
Recordaba tu pasado que era un canto de placer,
No podía conformarme de pensar que al otro día
No tendrías tan siquiera ni un bocao para comer,
Y con tal que no volvieras a vender tus dulces besos
Ni saberte manoseada por la inmunda bacanal
Para vos, que eras mi gloria, mendigaba algunos pesos,
Sin pensar que a cambio de eso... me ibas a pagar tan mal.
 
Pasó el tiempo y una noche, cuando el brillo de sus galas
Nuevamente la fortuna desplegó en tu corazón,
Fui a tu puerta, porque estaba muy enfermo y en las malas
Y esa puerta la cerraste ante mí sin compasión.
Quedé mudo... No podía creer que vos, la compañera,
Por quién tanto, en otro tiempo, hasta el nombre me empeñé,
Ni jugando llegarías, a mostrarte tan rastrera...
Y entre lágrimas de sangre, tu desprecio, perdoné.
 
Pero... como todo llega a su término en la vida,
Donde nada es duradero, ni la dicha ni el pesar,
Yo también al fin de cuentas, conseguí cerrar la herida
Que el puñal de la miseria, en mi pecho hizo sangrar.
Y de allí que si algún día, la desgracia pretendiera
Tironearte pa´ que caigas otra vez en el barrial,
No olvidés que en lo más hondo de mi vida amarga y fiera
Tendrás siempre un rinconcito, aunque te has portao tan mal.
HermanoTango