
Victor No.37350-B – Mercedes Simone & Orquesta – La Última Cita – 1933
Origen Archivo: Youtube (radiotelefonia)
Compositor: Agustín Bardi
Autor: Francisco García Jiménez
Fecha de Grabación: 30-01-1933
Lugar de Grabación: Buenos Aires, Argentina
Sello: Victor
Disco: No.37350-B
Matriz: BAVE-74027/1
Fuente(s) Información: Discografía de Mecedes Simoné.
Reseña: Mercedes Simone – La Dama del Tango
Nacida en 1904 en Villa Elisa, cerca de La Plata, Mercedes Simone se inicio, en giras por la provincia de Buenos Aires, cantando en Bahía Blanca en 1925, dúo con su marido, Pablo Rodríguez. Vino a Buenos Aires e integró el pequeño elenco que animaba las noches del café El Nacional. Pasó después al ópera, otros teatros, entre ellos el Nacional, donde cantaba Leguisamo solo. Actuó en el Maipo y con esta compañía viajó a Chile y a Montevideo. En Buenos Aires la oyó Rosita Quiroga, quien la presentó en la Víctor, donde grabó, en 1927, su primera placa. Eran los comienzos del cine sonoro y fue contratada para actuar en Tango dirigida por Daniel Tinayre (1935), La vuelta de Rocha en 1937 y Ambición en 1939. Realizó muchas giras por América y tuvo una tanguería, Cantando, adonde iban a escucharla sus admiradores. Mujeres y Tango.
Observaciones:
Letra:
Pasó La sombra cruel de una duda, Y en el romance de amor Clavó el dolor Su zarpa ruda, Y allí Donde tu boca querida Puso el alma en el besar, Fue a balbucear La despedida... Jardín, Que encantadoras promesas Ayer no más perfumó, Hoy es mansión De mis tristezas... Ciprés, Donde grabamos antaño Juramentos de los dos Testigo fue Del triste adiós. Cita fatal La del injusto “fin” No he de olvidar Que en ella te perdí, Que mi vida se extravió, Que comenzó mi desventura... No he de olvidar la emoción Con que estreché, La mano que con pasión Tanto besé!... Que nuestro labio, al partir Debió sentir Perder la dicha de amar Y perdonar... Mas el labio y la pasión Y el corazón, enmudecieron... Y ahogada en llanto la voz Dimos los dos En un suspiro el adiós... Un cruel Orgullo vano y reacio, Atrajo el viento traidor Que destruyó Nuestro palacio. Y hoy, Ya tarde, enfermo y vencido, Aprendiendo en el dolor ¡De tu querer hoy sé el valor!
