
RCA Víctor No.60-1817-A – Edmundo Rivero & Aníbal Troilo & su Orquesta Típica – La Mariposa – 1949
Origen Archivo: Youtube (argentinatangodj)
Compositor: Pedro Maffia
Autor: Celedonio Flores
Fecha de Grabación: 22/07/1949
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: RCA Víctor
Disco: No.60-1817-A
Matriz: 91346
Fuente(s) Información:
Reseña: Edmundo Rivero.
En esta década ocurrieron, en la vida de nuestro querido artista, dos acontecimientos fundamentales, con dispares resultados. Hacia 1944 es convocado por el pianista Horacio Salgán para participar en su orquesta, en la que estuvo hasta 1947. De este periodo no quedaron registros, ya que los empresarios discográficos le dieron la espalda tanto a la avanzada concepción del tango de Salgán como al inusual registro vocal de Rivero. Ambos se dieron el gusto de grabar en las décadas siguientes, ya siendo artistas consagrados.
El segundo acontecimiento es el que lo lanza definitivamente a la fama, cuando es convocado por Aníbal Troilo para formar parte de su gran orquesta, en reemplazo de Alberto Marino. En los tres años que participó Rivero en la orquesta de Pichuco dejó más de una veintena de grabaciones, en algunas de las cuales cantó a dúo con Floreal Ruiz y con Aldo Calderón. En esta etapa el gran cantor pasó a ser sinónimo de tangos como “El último organito”, “La viajera perdida”, “Yo te bendigo”, pero fundamentalmente del tango de Homero Manzi y Aníbal Troilo, “Sur”. TodoTango.
Observaciones:
Letra:
No es que esté arrepentido De haberte querido tanto, Lo que me apena es tu olvido Y tu traición Me sume en amargo llanto. Si vieras, estoy tan triste Que canto por no llorar... Si para tu bien te fuiste Para tu bien, Yo te debo perdonar. Después de libar, traidora En el rosal de mi amor, Te marchas, engañadora Para buscar El encanto en otra flor... Y buscando la más pura, La de más lindo color, La ciegas con tu hermosura Para después Engañarla con tu amor. Aquella tarde que te vi Tu estampa me gustó Pebeta de arrabal, Y sin saber por qué, yo te seguí Y el corazón te di Y fue tan sólo por mi mal. Mirá si fue sincero mi querer Que nunca imaginé La hiel de tu traición... ¡Qué solo y triste me quedé, sin amor y sin fe y derrotado el corazón! Ten cuidado, mariposa De los sentidos amores... No te cieguen los fulgores De alguna falsa pasión, Porque entonces pagarás Toda tu maldad Toda tu traición.
