
Odeon No.7681 A – Alberto Morán & Osvaldo Pugliese & su Orquesta Típica – Demasiado Tarde – 1946
Origen Archivo: Youtube (argentinatangodj)
Compositor: Francisco Trópoli
Autor: Agustín Horacio Delamónica
Fecha de Grabación: 27/02/1946
Lugar de Grabación: Buenos Aires
Sello: Odeon
Disco: 7681 A
Matriz: e 15333
Fuente(s) Información:
Reseña: Osvaldo Pugliese.
Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango “Recuerdo”, el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco Sartoris para pagar los pasajes de regreso.
Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era el jovencísimo Aníbal Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el bandoneonista Pedro Laurenz —ex De Caro, como Maffia— formó orquesta, Pugliese ocupó el piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de tangos, entre ellos “La beba”, que le pertenece. En 1936, integró el conjunto del bandoneonista Miguel Caló, aún enrolado en la tendencia decareana, y de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango. Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron, e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como expresión de sus ideas comunistas. TodoTango.
Observaciones:
Letra:
Todo está igual, nada ha cambiado, El mismo patio, el mismo sol, La misma hiedra que al igual que mi esperanza En la ausencia fue creciendo conservando su verdor... Tan sólo yo vuelvo cambiado Traigo el tormento de vivir, Tengo clavado en mi pecho el desencanto Y mi corazón de pena, desangrándose al sufrir... ¡Mi vida... hablame! Decime por lo menos que me odiás. Pero no estés así callada, indiferente, Porque me mata tu frialdad... Contame... tus penas, Vení, no me guardés tanto rencor. Que necesito del calor de tus ternuras, De tus caricias y de tu amor... Recién comprendo todo el daño Que mi abandono te causó... ¡Cuánto has sufrido!... Las arrugas dibujadas En tu rostro son las huellas De tu llanto y tu dolor. He vuelto demasiado tarde Para poderte consolar. Me voy llevando este cargo de conciencia De saber que ni siquiera Me has podido perdonar...
